LEO llegó a mi vida un poco a regañadientes, fruto de un arrebato. A regañadientes porque durante mis primeros 28 años pertenecí a ese grupo de personas que prefiere ver a los perros al menos a un metro y medio de distancia; el arrebato nació del amor hacia mi marido, que siempre había querido ampliar nuestra pequeña familia con un miembro de cuatro patas. A Leo le bastaron pocas horas para anular los miedos y prejuicios que nos separaban. Su llegada cambió mi forma de ver la vida: él me ha hecho crecer como persona, enseñándome que hay formas muy distintas de amar y de ser correspondida.

LEA nació poco después en la imaginación de uno de los tesoros de mi infancia. Mi abuela, que jamás había querido un compañero animal, sentía que una energía diferente, mágica, la invadía siempre que el pequeño Leo merodeaba a su alrededor. Esa química especial entre ambos crecía en cada encuentro o reunión familiar, y así fue cómo empezó a fantasear cada vez más a menudo con la idea de convivir con Lea, su perrita imaginaria hasta la llegada de la real, Mía, que entró en su casa para llenarla de compañía y vitalidad hace ya más de dos años.

LEO Y LEA SHOP nace de la ilusión de llevar a vuestro hogar una chispa de ese amor que nos abraza en silencio y nos embarga. Porque, a menudo, la felicidad que nos resulta tan lejana e inalcanzable se cuela y nos sorprende en los detalles más inesperados de nuestra vida diaria. Sólo hay que dejarse querer para descubrir esos destellos que nos rodean sin apenas darnos cuenta.

*LEO Y LEA SHOP, un destello de felicidad*